Me considero una persona normal a la que le gusta expresar sus sensaciones, sus sentimientos de una forma escrita, más o menos acertada y compartir dichas sensaciones con otras personas, probablemente bastante parecidas a mí.
Me llamo Ángel, tengo cincuenta y un años. Estas alas me han traído y llevado siempre, aunque creerme si os digo que hubo veces que volé tan alto que abrasé las puntas de mis dedos por intentar acariciar de cerca al Sol, aunque también es cierto que hubo otras en que rocé tan de cerca el suelo que mis rodillas sangraron hastiadas de dolor y de sucio barro.
Soy un hombre normal, de la forma y manera en que concibo a los hombres normales, queriendo ser grande, pero sin dejar de ser sencillo, modesto con mis palabras, enorme con mis sentimientos, ángel varado en la tierra pero Ícaro en el Cielo de mis Sueños. Áptero en un Mundo de humana miseria, ser humano, los pies en el suelo, aunque batiente con la fuerza de mis versos, ya sabes, me siento fuerte, muy fuerte, porque nunca podrá poner nadie barreras ni fronteras a mis pensamientos.
Voy a decirte una cosa, no quisiera parecerte necio, hoy he abierto el Libro, me decidí, por fín a hacerlo…. raído, gastado … lo encontré en un rincón de mi vida, en aquel Cajón de Los Recuerdos.
Muchas hojas las arrancó el viento. Puedes creer que otras muchas las emborronó el tiempo, tinta de recuerdos que la lluvia ensució sin piedad ni remordimiento, partes de mi vida que trataban de esconderse ahí adentro, como sin querer salir y doler de nuevo. Olvidadas, emborronadas, retales de papel de mi vida de avergonzados lamentos. Páginas de dolor, charcos de barro donde caí mil y otra la peor de las veces…… Láminas en negro y gris, imágenes perdidas, hojas en blanco, sí…. como queriendo ser olvidadas, injustamente marginadas al rincón del olvido.
Tantas veces caído.
Ángel de alas mordidas, las plumas de Mi Libertad, tantas veces en el suelo, abatido sin piedad. Sangre y dolor, Dolor y viento, Viento que te lleva. Fuerzas que te aupan, que te empujan para el vuelo. Volar, volar de nuevo, para remontar, para remontar de nuevo.
Aquel era el Libro de Mi Vida, pero ¿cómo pude abandonarlo en este estado?
Arrinconado, te dije, peor aún, ¿cómo pude tanto tiempo tenerme olvidado en este oscuro y triste Rincón del Olvido….despreciado….despreciando mi propio pasado?
Porque aquel Libro era Yo…..todo lo que soy. Soy fruto de sus Páginas, de las Bellas….también de las Amargas, todo lo que hay escrito en sus Hojas es la sangre de mi cuerpo, a este final momentáneo del camino todos sus pasos me precedieron.
Páginas, oscuras o amarillas, también limpias o blancas, torpemente dibujadas o con delicadas láminas, con retorcidas o apasionadas letras, manchadas de grasa, tristeza, ilusión o nácar.
Abrí aquel libro, por cualquier parte, me daba lo mismo, ese libro era simplemente Yo, no iba a descubrir nada nuevo, ¿por qué por aquel sitio? Una esquinita doblada, marcando para ser vista. Probablemente fuera algo grande, ya sabes, la marcaría para recordarla…. como hacemos tantas veces…. ya ves, la Vida no fue siempre amarga, tras los nubarrones de tristes experiencias irisamos mil colores, miles de vivencias bellas, Arco Iris de de Tu Luz tras la lluvia pintando el Cielo de emociones etéreas.
Fui de una esquinita hacia otra, al azar, repasando las páginas. Aquella era mi vida, Aquél era Yo, la emoción me embargaba, todos aquellos fueron mis pasos que hasta Mi Hoy, Mi Realidad me traían, me llevaban.
Cerré la pasta de aquél tosco Libro y lo apreté contra mí.
La Paz llegaba.