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Me considero una persona normal a la que le gusta expresar sus sensaciones, sus sentimientos de una forma escrita, más o menos acertada y compartir dichas sensaciones con otras personas, probablemente bastante parecidas a mí.

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La Araña. (o aquel Blues de Alvin Lee)

Una historia de pescadores.

 

Las doce de la mañana y en la recula nada parecía alterar aquella quietud, aquel silencio que me acompañaba desde hacía algunas horas. Es posible que me hubiera alejado más de la cuenta de mis últimos compañeros, pero eso estaba ya decidido: o volver a pescar como lo había hecho siempre o continuar con el botellón de orilla y me había decidido por volver a pescar en solitario, para intentar reencontrarme con tantas sensaciones perdidas …. a volver a pescar de verdad.

 

El sol comenzaba a castigar, mes de Julio avanzado, la recula inmóvil, sin brizna de viento, como un espejo. De vez en cuando una carpa saltaba con desgana ante mis narices para volver tras una ligera pausa de ilusión a la monotonía. Todo se dejaba llevar, como las horas. Otra jornada de pesca aburrida, improductiva, desilusionante, desesperadamente vacía de peces, de picadas y de alegrías.

Mientras tanto, el sol, otras veces adorado, comenzaba a parecer un mal compañero de espera, mientras las cañas dormitaban impasibles al paso del tiempo.

 

No había picadas. Mis ojos, tras las gafas de sol,  intentaban cerrarse hartos de tanta vigilia innecesaria. A veces, vacilaba, intentando ver un ápice de movimiento en la punta de la caña tensada. Nada. Recostado, tras la piedra, poco a poco me iba adormilando, mientras el mediodía del mes de julio iba haciendo mella en mi resistencia. (claro, apenas habia dormido, la próxima vez  ya sabes, chaval) Cubrí mi cabeza con la camiseta y me sumergí en un estado de somnolencia. Lento … lento … muy suave.

Calor, sueño, relajación, sensación placentera …. mucho calor, sueño …  calor, hacía mucho calor …. ráfaga de brisa …… una araña ....

 

Se había levantado la brisa y una ráfaga de frescor, breve, había rozado mi cara. Sueño, sopor pegajoso en estado de laxitud. No podía moverme, mi mente me ordenaba, sin mucha determinación, que debía  levantarme y así evitar el golpe de calor.

 

Mi cerebro se estaba marchando a lejanos pantanos en donde fantásticos peces de colores sobrevolaban la recula. Barbos con alas de mariposa se posaban sobre las puntas de mis cañas, el sol lo inundaba todo, con sus rayos de oro líquido, el agua del pantano se evaporaba poco a poco, levantando cortinas de nieblas de colores que envolvían como velos de gasa a extraños lucios libélulas ….. calor, calor …. una araña…..

 

Mi cama es fresca. Las sábanas siempre están estiradas, sobre todo la de abajo. Es importante que no tenga arrugas que luego molestan al girarte y cambiar de lado. La almohada es firme, dura y fresca …. muy fresca. En las noches de verano, con la ventana abierta corre la brisa y refresca  mi pelo, quizás sudado por el bochorno de julio.

 

Una vez, entre sueños ví una araña que dormitaba quieta sobre su tela, iluminada por la luz de la farola. Era una pequeña araña, pero a veces lo pequeño es importante, por eso, antes de quedarme dormido decidí respetarla y no limpiar aquella esquinita de la ventana a la mañana siguiente. Sí …  a veces lo pequeño es importante.

 

Rrrrrrrr rrrrr. ¿el freno del carrete ... estaban picando? Abrí un poco los ojos y vi la caña que volvía a su posición de reposo después de la picada. Después ….. nada .... se había largado. Tumbado sobre el suelo y empapado de sudor hice un esfuerzo sobrehumano para levantarme. Agua limpia de pantano, bendito tesoro, me lavé la cara y  me dejé caer donde no cubría, sin importarme un bledo si espantaba a las puñeteras de las carpas… total …. qué mas daba.

 

Despejado y “ya persona” me embadurné de crema (como siempre tarde) y bebí un poco de un agua que más que agua era caldo, (pero eso era lo que habías elegido, macho, así queee.... ) Me puse la camiseta, busqué la gorra y me senté frente a las cañas. Antaño habría echado un cigarrito, pero eso también era historia, entonces me asaltó la angustia del “¿y ahora que hacemos...porque algo habrá que hacer, no?”

 

Eh, el  puntal de una caña se ha movido algo (que síiii). Me fijé bien-bien  y entonces la ví:

Bajando lentamente por el sedal de la caña se deslizaba una pequeña araña, diminuta, residente. ¡una araña!

 

Se había quedado allí a pasar unas vacaciones, ¿qué mejor sitio que la punta de una caña? Claro...más tranquilo imposible. ¡qué araña mas simpática, pero qué morro tiene! Mírala ¿no será una garrapata verdad? No, simplemente una pequeña araña que ha elegido la Costa Daurada de mi caña para veranear. ¡Joooooder que depresión! pero ¿cómo van a picarme a mí las carpas con una araña viviendo en la punta de mi caña? ¡ por dioooosssss! Vale, vaaaale, y ¿por qué no ponemos una residencia de arañas en la punta de una de las cañas? ¡podríamos hacer viajes programados de arañas del Inserso a pasar el mes de Julio en la punta de las cañas de Angel….noooo? ¡venga coñiiiiio!¡ pero que depresión por diooooos y encima este calor de los cohone!¡ pero que habré hecho yo para merecerme esto, porque vale que no me piquen los peces pero….¡esto, esto….esto ya es demasiado! Ahora va a resultar que en vez de presidente de una peña de pesca voy a ser el Secretario de una ONG de arañas sin techo. Madre mia, madre mía … ¿por qué habré dejado yo de fumar? Aaaaayyyy.

 

Sonó el móvil y se cortó. De nuevo sin cobertura. Volví a la realidad junto a aquella araña que recorría incansable la línea de mi caña. (¡qué bien me había sentado el chapuzoncito!, ahora estaba más fresquito y veía las cosas de otra manera). Me volví a sentar en mi piedra y me quedé pensativo, mirando fíjamente aquel diminuto okupa:

 

“peces de colores … lucios libélulas … mi almohada …. la araña de la ventana ....dum...dum...dumdurum...dum...dum (música de blues dentro de mi coco) óstias ¿cómo era aquel blues de mi época de estudiante? Dum dumdum dumduru-dumdum, dum-dum, dumduru-dumdum, ¡cómo se llamaba el pavo? - a todo esto las cañas seguían más tiesas que un palo y la araña a lo suyo – Alín Lee … no … Alvin Lee … de los Teen Years After, sí señor. Joderrrr, ¡hace puffffff por lo menos 30 años...jooooder macho, 30 años!

 

Dum, dum, dumduru-dum-dum,  Una araña…..una araña en mi pelo, no, en mi pelo no...era una araña en mi cama, así se llamaba la canción:  a spider on my bed: ¡una araña en mi cama !...Dumduru-dum-dum….(y cantando aquel blues me fui animando con aquel recuerdo de cuando era un chavalote y los problemas me los pasaba por….

 

Y hablando de problemas, bueno, problemillas ... vamos a ver, vamos a veeeeer: con la cantidad de carpas gordas, porque son gordas las muy jodías, que están saltando alrededor de donde he echado yo los aparejos y yo aquí flipando, cantando blues y contemplando una pequeña araña, tan sólo un pequeño detalle en mitad de un pantano que es media provincia de Cuenca.

 

Vamos a ver, vamos a ver …. un pequeño detalle, un pequeño detalle ….. ¿y si me fijo en todos, en todos los pequeños detalles, uno por uno, tendré que ver en donde estoy fallando, no?

 

Pues vamos tió, ¡a sacar las cañas! Dum dumdum, dumduru dumdum, dum dum, dumduru dumdum. Una araaaaañaa en mi camaaaaa, una araaaaaña, en mi cañaaaa dumduru dumdum ( joerrr, qué mal canto), hala...cañita fuera, vamos a ver qué pasa.

 

Revisé la línea, los bajos, el cebador, cargué de engodo, le puse maizitos “del gigante verde” (y una lombriz  que iba de oferta)

 

Lancé y cebé la zona. La otra caña, por supuesto, no la toqué, allí estaba mi araña, más contenta que un tonto con un palote. Mi araña y su caña, bah …. pasaba de esa caña .. ya sabes …. por no quitar la araña, total: ya llevaba allí puede ser que tres horas y ya le había pillado el gustito al sitio, joderrr, ¡que no! Que ya lo sé que iba a pescar menos con una sola caña, pero:  ¿es que me va a picar algo?  …. ¡venga no joooodas!

 

Mira por donde que se ha levantado un poquillo más la brisa y hace hasta bueno, ¿sabes? Mirala, mira como se divierte mi araña, columpiándose cuando la mece el aire. Hala, hala, halaaaaa.

 

“Era la una de la tarde y no había tenido ni una puñetera picada, no había cambiado los cebos desde hacía dos horas por lo menos, el engodo estaba en condiciones, con una cañita recién cambiada dotada de super maizotes del Giggi verde y lombriz anatómica del 16, la cosa prometía de lo lindo. Dentro de una hora todo se habría acabado y habría que acercarse hasta el último compañero para efectuar el pesaje de lo pescado  ¿pesaje de qué, de mi araña? Lo importante era que había resistido el golpe de calor, porque hay gente que la ha pringado por no protegerse bien y quien sabe si mi araña no me había salvado la vida al hacerme regresar del reino de los sueños”.

 

Dos menos cuarto …. bueno, voy a empezar a recoger las cañitas, que ya tengo recogido todo en el petate, me voy a ir para el autocar y cuando lleguemos al pueblo me voy a apretar un par de jarrrrrritasssh (escalofrío) de cerveza fresquitas.

 

Halaaaaa ....caña fuera ¿saco la otra?

No, mejor voy desmontando y guardando ésta.  ( Creerme si os digo que lo estaba haciendo aposta, el dejar la otra caña sin sacar, en vez de sacar las dos a la vez y guardarlas juntas. ¿qué pasaría con mi araña? )

 

Caña plegada, carrete a la mochila y de repente:   rrrrrrrr   rrrrrrrr (el freno del carrete) y la otra caña arqueándose como loca. Ostiás, ostiás, vaya picadón de última hora y cómo tira…..(el corazón iba a doscientos) araña, araña, trae la sacadora, pero, qué tonterías estoy diciendo, aquí, aquí, ven aquí bonita, hala para afuera, casi tres kilos, venga pa-la-saca, ¡UAAAAUUUJJJUUU! (grito de alegría), ¿Qué me iba a quedar yo sin pescar? ¡ Una mieeeelllda! ¡vámonos araña que tenemos que llegar al pesaje!

 

 

Sí, es cierto:

Me había dado mucho el sol, estuve al borde de sufrir una bofetada de calor y quedarme como los hippies en el desierto, pero qué gozada, mi araña y yo vacilando de carpa: 2 kilos 950 gramos, lástima que no haya ninguna foto, nos entretuvimos con las cervezas y todo-todo el viaje cantando aquel blues de Alvin Lee:

 

Dum dumdum dumduru dum dum, dumdum dunduru dum dum.

 

 

 

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