Me considero una persona normal a la que le gusta expresar sus sensaciones, sus sentimientos de una forma escrita, más o menos acertada y compartir dichas sensaciones con otras personas, probablemente bastante parecidas a mí.
Luz de Luna….
Que inundas mis ojos de recuerdos,
Luz que llena mi memoria
De tantos momentos secretos….
Muchos años pasaron hasta que volví hasta aquel lugar, muchos años vagando perdido en la ciudad. Quizás quince, veinte años pudieran parecer mucho tiempo, pero metido de lleno en la espiral, los días se sucedían unos a otros, totalmente idénticos, espantosamente iguales todos. Nada especial en mi vida y lo que quizás hubiera habido, acabé perdiéndolo en una sucesión de noches amargas de alcohol, soledad e incertidumbre. Nada saciaba mi corazón porque mis pasos recorrían a menudo los charcos de la ciudad salpicando mi mente que no encontraba la calma, la Razón, la serenidad, ¡quien sabe dónde perdida!
Luz de Luna…
que amarga me llegas,
Luz que apenas me alumbra
Y que en la oscuridad me dejas...
Los días de trabajo se hicieron cada vez más duros, la rutina se adueñaba de todo y mi Ser se tornaba cada vez más lejano, más distante de mí mismo, de lo que algún día deseé ser. Poco a poco me fui rodeando de gentes perdidas, de almas sin rumbo, de ilusiones muertas y aquella vida fue pintándose de un entorno de irreal fantasía, haciéndose cada vez más sombría … más hacia el borde de la nada … sin dirección, sin rumbo …
Esquinas perdidas
Rincones del Alma
fugaces que surcan la noche
como estrellas apagadas.
Quiso el buen dios o el destino ¡qué más da! que amaneciera un día, diferente a los demás. Aquel día recordé ¡vaya usted a saber por qué!, pero aquel día recordé y mientras iban pasando las horas de duro trabajo, mi corazón se llenaba de una extraña melancolía, de una desconocida alegría, según iban regresando aquellos recuerdos que creía ausentes en el fondo de mi alma muerta.
Padre… tú me enseñaste
aquellos colores con los que pintar una vida.
Hace tanto, ¡tanto tiempo!
¿Qué he estado haciendo perdido en esta negra noche?
Poco a poco se fue llenando mi Alma con todas aquellas Cosas que sentí perdidas, todos aquellos momentos que en mi infancia fueron creando mi Sentir, mi Personalidad, aquellos días en los que la felicidad me daba fuerzas para recorrer las orillas del pantano, los regatos de los arroyos, la soledad de los campos, en compañía de seres queridos y amados por mí. Recuerdos que me llenaban de nuevo.
Decidí volver hasta allí, sentí la necesidad de reencontrarme necesariamente allí. Sabía que me haría mucho bien.
Sí ... iría allí de nuevo.
Dicen que sangra la Luna,
Al filo de la Madrugada,
Cuando se mueren los Sueños
Y la Noche da a luz al Alba.
Lentos son los kilómetros cuando uno no tiene ninguna prisa. Espaciado el Tiempo, disfrutando de los momentos, poquito a poco, como sin querer llegar, recuperando aquellos tesoros perdidos, mirando por la ventanilla, dejándose conducir, pero esta vez con rumbo. Y fui llegando … los arcos de Tendilla, la iglesia derruida, los peces vivos del bar de siempre, las casitas de Auñón, la parada del mirador bajo la Presa de Entrepeñas…el rio Tajo, siempre nostálgico y susurrante...el puente romano… llenando mi alma de recuerdos y de personas, de momentos y de vivencias, de claridad, de luz.
El merendero de Daniel, la Casa-Julián, la Recula del Polvorín, el regato de Las Monjas, los jardines de los Marianistas, en donde se proyectaba cine en verano, la Cantera y la Presa… ¡qué recuerdos! … carpas, barbos, lucios o “blases.” En cada recodo del Pantano habitaba un recuerdo, la Escalinata de la Presa, donde hacíamos los guateques con aquel comediscos naranja de los años setenta … las chicas, los amigos, las noches de verano… aquella Luz de Luna.
Huérfano de coche fui paseando junto al Rio. Allí estaba esperándome, como si no hubiera pasado nunca el tiempo. Con sus melenas de ova, sus orillas de juncos y espadaña. Las montañas se cerraban a ambos lados, rumbo a Bolarque, mientras el cielo se iba haciendo cada vez más estrecho al llegar a la Virgen … ¡qué sensación de soledad … de paz buscada!
No existió el tiempo contemplando el Guadiela y al volver, con la noche muy cerca de mí, regresé hasta la Presa.
En el Cielo de la Noche
he pintado mil estrellas
para que alumbren tu cama
Y pueda verte aún más bella.
Estuve mucha noche, aquella Noche, mirando La Noche. ¡Cuántas cosas puedes ver si quieres alcanzar a verlas!. Hechizado por el espejo del agua, por la oscuridad de los montes, por el susurro del viento, del silencio, sentado en la vía del Embarcadero, sintiendo como la brisa mecía mi pelo, atrapando todas las estrellas fugaces que cabían en mis sueños, pidiendo miles de deseos.
Sí …. Fue la Luz de la Luna la que me hizo sentir de nuevo, ¡tanto tiempo perdido!
........
Han pasado muchos años de nuevo desde aquello, he vuelto muchas veces hasta mi Rio a recordar mi Secreto, a sentarme en aquella piedra, a sentirme de nuevo.
Hoy, dos chiquillos corren junto a mi lado, ¡quién lo hubiera soñado!, volveré a mi Rio con ellos a compartir juntos aquel mi Secreto, quizás me traten por loco o simplemente sepan entenderlo. Quizás puedan escucharme y lo guarden para ellos, por si la vida viene difícil y necesiten pararse a tiempo.
Quisiera llenar sus vidas de tantos buenos momentos, quisiera sembrar en sus Almas tantos hermosos recuerdos, para cuando llegue ese dia, en que no tengan al lado a su viejo, ¡ cómo quisiera estar junto a ellos cuando el cielo se pinte de negro !
Luz de Luna
que inundas mis ojos de Recuerdos
Luz que llena mi memoria
de tantos Momentos Secretos.