Me considero una persona normal a la que le gusta expresar sus sensaciones, sus sentimientos de una forma escrita, más o menos acertada y compartir dichas sensaciones con otras personas, probablemente bastante parecidas a mí.
Es muy fácil tratar de recordar,
simplemente basta “con estar en paz con uno mismo”.
Los recuerdos renacen en nuestra mente, se desarrollan, se reproducen,
arrastrando consigo otros recuerdos y finalmente … nunca mueren.
Dormitan en el interior de nuestra memoria,
sesteando hasta que son de nuevo necesitados.
Basta simplemente “con estar en paz con tu alma”.
Sin embargo, si la existencia personal es atormentada
y los temores, los reproches o las dudas reniegan en tu conciencia,
esos buenos recuerdos huyen, tratando de no salir, de esconderse.
Es entonces cuando se impone la lucha “del tirar-palante”.
¡Qué terrible y triste una persona sin pasado, sin recuerdos a los que regresar!
Regresar para recrearse o quizás para reconducir un camino,
Camino quizás torcido por las dudas.