Me considero una persona normal a la que le gusta expresar sus sensaciones, sus sentimientos de una forma escrita, más o menos acertada y compartir dichas sensaciones con otras personas, probablemente bastante parecidas a mí.
Creo que me es imposible recordad los días, meses o años desde nuestro último encierro.
No me viene a la memoria ni tan siquiera la última vez que vimos la luz, pero ahora, ha vuelto a abrir el Cajón de la Pesca … ¡ qué emoción ! ¿será verdad que esta vez por fín saldremos de viaje?
Todos mis compañeros tiemblan de emoción a mi lado, porque parece ser que esta vez sí será La Elección y no otra tediosa y aburrida Operación de Colocado que sólo sirve para regresar tristes y decepcionados de nuevo a La Caja.
“¡Qué nervios … qué emoción!, ¿verdad?, murmuraba una vieja Cucharilla a mi lado ,”siempre es la misma sensación … como si fuera la primera vez”...
” ¿A quién se llevará esta vez nuestro Amo?” le contestaba un Pikie, con la cola machacada por las muchas batallas contra Lucios y Basses.
De repente se abrió por fin la Caja de Aparejos y un resplandor de luz nos inundó a todos:
“ Aquí, aquí "… gritaba, intentando colocarme a la vista, empujando a diestro y siniestro a los demás Rapalas de la Caja, “ A mí, a mí, cójeme a mí” … “mira que colores tengo y qué reflejos de primera calidad” … ”a mí, a mí … sácame a mí, llévame de pesca, Amo .... por favor, fíjate en mí, no te decepcionaré …”
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Despacio, sin prisa, el Pescador iba revisando uno a uno los aparejos de la Caja.
“Siempre el mismo problema … ¡ si por él fuera se los llevaría todos ! Pero había que aligerar peso porque esta vez la orilla sería complicada y cuanto menos carga llevara en la mochililla, pues mejor que mejor". “Ya se sabe … luego que si la botella de agua, que si el bocadillo, la caja de aparejos, la no-se-qué, la-no-se-cuantos …” al final iría cargado como un borrico
Por eso había decidido llevar tan sólo media docena de rapalillas en el chaleco y lo justo, lo dicho, el bocata, el agua y a lanzar.
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“No puedo más, se me va a salir el corazón por la carcasa” … “¡el Amarillo y negro! … claro, siempre igual .... para que luego no pesque nada con él … y ahora el Articulado ese, que parece una Boga, mas viejo que el copón … pero ¿no se dará cuenta que la Evolución ha llegado para algo? … ¿será posible? ¡ y claro, ahora sacará al chulito del Excalibur ese! claro … como le costó 30 pavos, pues tendrá que salir en todas las salidas de pesca … habrá que amortizar lo que se ha gastado … una millonada de rapala-galáctico …
Eh, eh, Jefe … ¿no me irás a dejar otra vez aquí, verdad?
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-”¡Qué difícil siempre! , pensó el Pescador .... pero “¿cómo podría llevarse media docena nada más? ¿y si picaban en superficie … o en profundidad? ¿y si les daba por entrar a los vinilos, a las cucharillas o a los helicópteros esos? … pero ¿qué dejaría esta vez?, bueno, el problema no era ese, sino … ¿cuales se llevaría? … ¡Venga .... dijimos media docena y serán media docena”!
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“Un Shad Rap … un Shad Rap … claro, ni que fuera el Cristiano Ronaldo de los rapalas, ¿qué pasa .... es que no puede ir un dia sin él? ¿qué pasa .... es que los demás no valemos para nada? siempre los mismos, siempre los mismos … luego dirá que no pesca y claro … ¡la culpa será para toda la Plantilla y siempre lo mismo: unos van en todas las salidas y otros o nos quedamos en casa, o no nos saca al Agua!.
Ahora cojerá una Lana Roja, la enchufá de todas las veces … para que la saque a última hora, a la desesperada, cuando todo le haya fallado, cuando esté a punto de comerse un Bolo.
Ehhhhh amigooooo, sácame ya de una vez que no me llevas desde hace mucho tiempo … ¡toma ya … la Lana Roja … si lo sabía yo!
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La mano del Pescador tantea los señuelos, dudando una y otra vez. La elección es larga y difícil.
Con cada señuelo aparece un recuerdo … el retazo de cada una de las jornadas, la pincelada de alguna situación de pesca, quizás el matiz de una captura o el recuerdo de alguna acción de algún pececillo … ¡joooooder, qué difícil ... venga … sólo uno y ya está!
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“No … si ya lo sé … está claro que no me va a elegir a mí, ¿a mi por qué, habiendo tantos iguales o mejores que yo en la Caja? … es igual … otra vez será … total ….
Estaban los artificiales en sus compartimentos presentando sus mejores galas, todos eran preciosos, parecía como si en la elección de su compra hubiera prevalecido el gusto del Pescador por la Belleza en vez de la del Pez . Parecía un Museo de Rapalas, sin considerar quizás, el posible gusto o apetencia hacia quien iba dirigido: El Pez.
Rapalas dorados, Rapalas plateados, articulados y flotantes, sumergidos o suspendidos, de colores holográficos o naturales, pero todos … todos increíblemente bellos.
La elección última sería difícil, muy difícil.
Un recuerdo arribó fugaz a la mente del Pescador cuando cogió entre sus dedos aquel viejo y pesado Invencible de madera de apache. Multitud de pequeños rasguños arañaban su pintura, recuerdos de cicatrices de añorados lucios de hacia muchos años ya. Recuerdos impagables que llenaron de ilusión la Jornada que llegaba esa madrugada.
La caja se cerró con decisión y las sombras se apoderaron del resto de los rapalas. Unos se resignaron a su suerte, a su encierro de nuevo, quizás por mucho tiempo. Otros en cambio …
-”No puede ser … otra vez abandonado, pero … ¡ si yo sé que me quiere … que confía en mí … ¿es que ya no recuerda? … susurraba, mientras una minúscula lágrima de nácar afloraba en uno de sus ojos …
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De repente … ¡la Caja se volvió a abrir! …
¡ Vamos … que tenemos que pescar …!
Me sentí de improviso balanceado en el aire “ueeeehhhh”, mi Amo me volteaba desde la palma de su mano hacia arriba una y otra vez, como si fuera una moneda al aire … “sí, eso es … la moneda de la suerte, el Rapala de la Suerte … yeaaaahhh, que nos vamos a Orellana… ¡ guajuuuu ! … ¡venga hombre, pero cómo me iba a dejar a mí, a mí, el Rapala Dorado más famoso de todos los tiempos? …
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¡Vaya viajecito, pfffff y toda la mañana saltando arriba y abajo dentro del bolsillo del chaleco! (debe ser zona de rocas). Tengo la impresión de que no hemos hecho nada, debe ser una de esas mañanas difíciles en que los lucios no quieren entrar. La cámara de fotos me está aplastando contra el paquete de cigarrillos … puuufffff … qué opresión, ¡si pudiera salir aunque sólo fuese un ratito! …
La mañana no era buena, el Pescador había estado lanzando en todas y cada una de las estructuras que había ido reconociendo, recula tras recula, parecía como si no hubiera un solo pez en el embalse. El coche hacía mucho tiempo que se había empequeñecido tanto en la distancia que ya no se veía. Había que hacer algo.
“Me comeré el sandwich y con el estómago lleno algo nuevo se me ocurrirá”, pensó el Pescador.
Fffffff ( una calada de cigarrito )… “¿qué pasa … es que ahora no entra el paquete de tabaco en el bolsillo? … ¡anda, si tengo aquí el Rapala Dorado de Ojos Rojos!”
( movimiento, busqueda, presión … ¡La Luz!... ¡Voy a salir, voy a salir!, ¡tranquilo, relájate … hay que hacer las cosas bien, que no se note la inactividad … Atame, átame! ….
Guuuuaaaaauuuuu ….estoy volaaaaaando oooo…..!
Caigo al agua, me sumerge, “no tanto, no tanto … y recoge más despacio por amor de dios”!
Me muevo, oscilo … a la derecha … a la izquierda … como un pececillo herido, “¡más despacio por favor … así no vamos a ningún lado ”!
Me para, comienzo a subir, lentamente, lentamente, “así, así está mejor … recoge un poquito … vamos … despacio …”
Siento el Aire, vuelvo a volar, caigo con sutileza al agua ( es bueno el jodío, ha aprendido bastante desde la otra vez ).
Pequeños impulsos, breves tirones que me sumergen hacia aquellas rocas, “cuidado, que me metes entre las ramas … ¡ para … para....párame ! ( me para ), suave balanceo, debo interpretar, ahora es Mi Momento Mágico, me siento herido, mis ojos reflejan la sangre de mi dolor, soy una Presa en agonía y me muevo muy despacio, a la derecha …. a la izquierda …. despacio … despacio … “ahí .... ahí está … ¡ quieto, quieto … ahora no me muevas ! …… ¿es que no has visto como se movían las hierbas en el agua? ¡quieto, quieto, por lo que más quieras…. ahí está el Lucio, muy quieto … mirándome … justo detrás mía … ya sabes … un golpecito de muñeca … uno sólo … venga, venga ….
¡Ahora!
Sintió la Picada ¿o quizás la presintió unas décimas de segundo antes?
El Lucio peleaba arqueando la caña mientras aquel Pez Dorado aferraba sus poteras en las fauces del Gigante.
FIN.
Maltrecho sobre la palma del Pescador, sintió la caricia del Sol, la suavidad de aquellos dedos tratando de restañar las dentelladas sobre su piel dorada , el calor de su Amo, la Felicidad por el Triunfo logrado. Había sido una mañana de Lucios, ahora sólo quedaba, Feliz, regresar a Casa.
(A mi Shad Rap favorito, caído en Acto de Servicio en el año 2006, en Helechosa de los Montes-Cíjara)