Me considero una persona normal a la que le gusta expresar sus sensaciones, sus sentimientos de una forma escrita, más o menos acertada y compartir dichas sensaciones con otras personas, probablemente bastante parecidas a mí.
“Padre, padre, venga usted “pa-cá” deprisa que estoy viendo cosas muy raras y se me están poniendo las escamas de punta”
Corría la sexta luna por el cielo, a punto de irse de nuevo al lejano Mas Allá, cuando en la orilla del embalse comenzaron a distinguirse unos destellos de luz, al principio difusos, más tarde diáfanos, rayos de luz, estiletes que apuñalaban la superficie del agua.)
“Nada con cuidado, hijo, no vaya a ser que sean los Humanos, ya sabes que el sexto sol está próximo a nacer y con él vendrán muchos Humanos durante dos soles y dos lunas más, ¡no chapotees muchacho o ellos sabrán que estás aquí e intentarán pescarte y nunca más volverás a ver el fondo del pantano!”
El Alba iba llegando. Poco a poco el Cielo se despertaba de su oscuro color e iba aclarando las Montañas, antes de tintes lúgubres, las Rocas, los Árboles, los Pescadores y sus cañas. Poco a poco se dibujaban las formas: comenzaba a clarear y ya en torno a la orilla del embalse iban apagando sus linternas los pescadores. Entre ellos, dos, padre e hijo. Uno de ellos, el adulto, preparaba las artes de pesca, mientras el niño miraba e intentaba comprender todo aquel mundo en aquella extraña y fantástica hora de la madrugada.
“Anda con cuidado, hijo, no vaya a ser que hagas ruido y te escuchen los peces y se alejen al interior del embalse y no nos comamos un colín en todo el dia, ¡cuidado hijo con las piedras o nunca volverás a ver un pez por mucho que lo intentes … por favor, habla bajito!
( imperceptible remolino en el agua … algo se ha movido … desde el exterior diferentes miradas tratan de interpretar el por qué del movimiento del agua, mientras, dentro de ella …)
“Te dije que tuvieras cuidado, ¡nada despacio detrás de mí y vayamos tras aquella roca!, allí nos ocultaremos hasta que ellos comiencen a hacer ruido. Luego todo será sencillo: comer, comer y marcharse rapidito, antes de que ellos se enteren de que estamos aquí”
Efectivamente, en cuanto amaneció lo suficiente, el exterior de la Orilla parecía hervir de vida: ruidos, carreras, golpes, voces y mas voces: una estruendosa algarabía humana que aterrorizaba el interior de las aguas: huir, huir, huir, gritaban los cangrejos, las chicharras, los saltamontes, los diminutos pececillos e incluso ranas y bichejos raros. Todo era movimiento, una fuga, un éxodo en dirección al interior de las aguas. Huir de los humanos.
Todos aquellos diminutos animalillos trataban de huir en dirección a la Roca sumergida, donde aguardaban aquellos dos Basses, el viejo y astuto Blas y el jovenzuelo y novato Blasete.
“Padre … ñam …¡cuanta comida! … ñam, ¡qué buenos son los Humanos, ñam, ñam, como nos ayudan empujando hacia nosotros toda esta comida!” -”Calla hijo, ñam, ñam y come antes de que se den cuenta que estamos aquí. Come que habrá que huir de aquí cuanto antes.”
(remolino, pequeño remolino, “¿qué pasa, es que nadie se está dando cuenta?”, dijo para sus adentros el veterano pescador, “seguramente son basses en actitud de caza”, pensó mientras montaba una cucharilla, aquella cucharilla que tantos peces le había proporcionado).
“Mira hijo, te voy a montar esta cucharilla, para que lances donde aquella roca sumergida. Así, mientras voy montando las cañas de fondo para las Carpas. A ver si consigues sacar algún blás, que me parece a mí que por ahí anda alguno”.
(Podría ser una buena hora para salir el Sol, con sus primeros rayos iluminando de Luz y de Color el interior de las Aguas. Aquella Luz que diferenciaba las cosas, aquel Color que las enfatizaba. De improviso, nacieron todos los Sentidos y con ellos la Realidad de las Cosas).
“Padre, ¡qué bonito es todo, cuánta comida!, se ve todo tan bien, no como antes, cuando era (ñam, ñam) de noche y no se veía nada”.
(De repente, un flash que centellea dentro del agua … aparece y desaparece … con un rastro de misterio y atracción … splashhhhh … brillo, brillo mágico que seduce, que atrae, que hipnotiza los sentidos … tan apetitoso … tan sugerente … flash … flash … “padre, padre -como en un sueño- … ¡no sé que me pasa! … flash … flash … brillo, brillo mágico que seduce, que atrae, que …)
“Pero, ¡por Tritón, no mires eso hijo mio, aparta de ahí y no mires eso! ¡hay que huir cuanto antes de aquí, antes de que vuelvan a aparecer los hipnotizadores que lanzan los humanos! … ¡vamos, vamos, deprisa, tras la Gran Roca!
(Una ligera brisa se había levantado y rizaba la superficie del agua. “Perfecto”, pensó el pescador, “anda hijo, lanza pegado a esa gran roca, pero intenta que el lance vaya pegado, sin chapotear mucho”. El padre terminaba de montar las cañas para pescar carpas, mientras el niño empezaba a aprender aquel extraño Juego sobre la Vida … aquel extraño Juego sobre la Muerte. Todo estaba dispuesto, el Sol, la Luz y el Agua. Era extraño, pero parecía que todo aquello había sido vivido ya antes, una y otra vez, desde que los Tiempos eran Tiempos, desde que el Hombre y el Pez poblaran este Mundo …)
Bzzzzzz splash (se hunde lentamente … pero mientras … gira) flash … flash … brillo mágico, brillo que cautiva, que seduce … brillo que gira, que hipnotiza … “Padre, padre, ayúdame, no puedo resistirlo … debo comerlo, padre ¡ayúdameeeee!.
“Nooooo”, aulló el viejo Bass, “no mires, noooo, deja de hacerlo, nooooo”, cuando de improviso, de entre unas algas próximas y como un rayo que surgiera de la nada a una velocidad endiablada, apareció un gran Lucio, que sin dar tiempo para apenas reaccionar, engulló aquel seductor brillo metálico de un solo bocado.
“¡ Padre, padre … ha picado, ha picado !” mientras la caña se arqueaba con violencia … “padre, es muy grande, padre, ayúdame que me lleva al agua…” mientras en sus ojos comenzaban a pintarse tintes parecidos al miedo, ¿o al triunfo quizás? “¡padre, padre, que me lleva!”
“Agggghhhhhh” bramó el Viejo Lucio, “que me llevan, socorro que me llevan, que alguien me ayude”, gritaba enloquecido, mientras sus ojos comenzaban a mancharse de un color parecido al miedo, al terror, al destino, a la muerte.
........
La recula se había agitado como hacía mucho tiempo … carreras, gritos, una auténtica marabunta humana: un Niño estaba sacando un Gran Pez y muchos corrieron a verlo con sus propios ojos. Hacía mucho tiempo que nadie sacaba allí un gran pez y aquello era todo un acontecimiento.
Mientras, en el interior de las Aguas del Embalse, en lo más profundo de Ellas, se hacinaban en las Aguas de la Vida, manadas de grandes Carpas, cardúmenes de Bogas y Barbos que nadaban sin cesar, lejos del alcance del Ser Humano.